Escueta y avejentada, María se levanta cuando aún no ha amanecido. El horizonte se desgarra en rosas y celestes violáceos, mientras las chicharras comienzan desde temprano a aturdir sus oídos. Sabe que la espera otro día duro, caluroso y húmedo. Intenta erguirse y se quita de los hombros el desvaído chal de montañesa pobre que trajo a Corrientes hace ya varios años, cuando llegaron a Colonia Elisa. Tantos, tantos años...
El barco, el puerto, la carreta, los días interminables, el sol y ese verde que hiere la visión por su intensidad...Y sus hijitos, con inmensos ojos castaños - sus mismos ojos azorados - pegados a sus piernas, esperando qué...Esperando qué, María. ¿Escapar de una región hambrienta y pobre? ¿Escapar de una guerra que se presentía más terrible que otras? ¿Escapar del destino? No hay escape, María, no para tus manos cansadas ni para tu vientre prolífico ni para tus recuerdos desfallecientes...
Y ahora, ¿qué haremos, Virgencita de los Milagros? ¿Qué va a ser de nosotras? ¿Y qué va a ser del Michelo? Cuídala a la mamma, porque parece que cada vez está más delgadita y encorvada. Vive con los ojos rojos, desde que el muchacho se fue...Mejor dicho, desde que lo echaron. Se cansó el poveretto de que el Albino lo bastardeara...Hace unos días me dijo, mientras liábamos los cigarros, allá en el fondo del patio, que ya no daba más, que estaba cansado del maltrato y de los golpes. Y yo le pedí que aguantara, Virgencita, por ella, por la mamma, porque es capaz de morirse de la tristeza ... Él no me contestó, solo apretó los labios y desvió los ojos, y ahí me di cuenta todo lo que ya venía aguantando...Desde gurisito, yo no sé si la mamma comenzó a protegerlo y a cuidarlo porque el Albino lo judeaba, o si fue al revés, que el Albino comenzó a pegarle por cualquier cosa porque celaba de ella...
Otra vez el pañuelo ciñendo el hermoso rostro, surcado por miles de pequeñas arrugas. El movimiento de los dedos para recoger ese mechón canoso que quiere escapar debajo de la basta tela negra...Hay que hacer fuego, hay que apurarse, hoy todos tienen que ir a la chacra, hasta los más chiquitos, porque si no el tabaco se pasa y se apesta y ya no sirve...Solo ella y la Angelita, una de las mayores, se van a quedar para limpiar la casa y preparar la comida. Ella, porque es la “mamma” y la “ragazza” porque está en uno de esos días de las mujeres, y es mejor que no vaya porque eso le hace mal a las plantas, las hojas se marchitan y se secan sin motivo...
Y lo peor del caso es que el padre no decía nada. Prendía su pipa y miraba lejos, como buscando no sé qué en la distancia, perdido en no sé qué pensamientos...Todo se lo permitía al Albino, y todo se lo permite todavía...Es el mayor, por eso. Dice que pronto va a ser el jefe de la familia, cuando él ya no pueda, y que debemos aprender a respetarlo y obedecerlo. Que así se hizo siempre, y que, si a alguno no le gusta, que se vaya...
Pero con el Miguelito era peor, todos veíamos cómo el Albino se ensañaba con él, y no podíamos hacer nada. Solo la mamma, la única que se atrevía a enfrentarlo...Hasta se puso en el medio una vez, para que no le pegara más porque el muchachito tenía el ojo hinchado y un corte en la frente que no paraba de sangrar...
Y entre el bullicio de pajarera amanecida de sus hijos, María enfrenta otro día más, más callada,
más ensimismada, más lejana que nunca, sin terminar de asimilarse a esta tierra que ahora es la
suya, tan diferente de la otra... Quizás el cielo, ese cielo de un celeste diáfano...Sí, quizás el cielo
sea como el de su aldea a punto de desprenderse de la ladera de la montaña...
**********************************************************************************************
Quizás resulte difícil de entender, porque trabajo con distintos personajes , en distintas épocas, en diversos lugares, que van conformando una suerte de "collage-novela". Además, solo son fragmentos de relatos. Por ello, pido disculpas, y espero nuevamente sugerencias, sobre todo acerca de las técnicas narrativas o el uso de la polifonía. Gracias y besos. |