POEMA PARA EL ENCUENTRO
(Para Alice y Antonio)
Algún día nos encontraremos otra vez.
Este exilio de tantos espacios sin vernos
solo será un grillete más en el páramo innominado.
Solo la lejanía de las risas
en el arrebato de una noche.
De las lentas cuitas de la desmemoria.
Algún día renaceremos como antes.
Con los fanales luminosos, encendidos de milagros.
Con las manos colmadas del dorado del trópico,
Con el equipaje impregnado de rocío.
Moveremos el oleaje con el latido seguro
de las mariposas en vela.
Tendremos en las pupilas el prodigio del río,
el plátano y el pino.
Y entonces, sí, estallarán las madreselvas y los geranios.
La islita se hará remanso en nuestras sienes,
y descansaremos uno al lado del otro,
pura alma, puerto dulce y calmo, confluencia de esperas.
Mientras tanto, no dejemos de caminar
aunque el desierto parezca cada vez más disonante.
Nos esperan las estrellas
y la melodía fresca de ese pozo apenas entrevisto,
el que alguna vez, hace ya un tiempo, hemos bebido. |